Es un procedimiento utilizado para identificar la presencia de cálculos, tumores o estrechamiento en las vías biliares. El procedimiento se hace a través de un endoscopio.
Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE)
Se coloca una vía intravenosa en el brazo a través de la cual se administran sedantes. Para el examen, la persona se acuesta boca abajo o sobre su costado izquierdo. Algunas veces, también se rocía un aerosol anestésico para insensibilizar la garganta.
Después de que el sedante hace efecto, se inserta el endoscopio a través de la boca hasta el duodeno (la porción del intestino delgado más próxima al estómago).
Se introduce un catéter (sonda delgada) a través del endoscopio y se inserta en las vías biliares o pancreáticas. Se inyecta un medio de contraste especial en dichas vías y se toman radiografías para evaluarlas. Se pueden identificar estrechamiento, cálculos y tumores.
A través del endoscopio, se pueden pasar instrumentos especiales y colocarlos en las vías con el fin de despejar la entrada de éstas en el intestino, expandir segmentos estrechos, extirpar o destruir cálculos, tomar muestras de tejido y drenar áreas obstruidas.
Es preciso no consumir alimentos durante al menos 4 horas antes del examen y se debe firmar una autorización. El paciente debe despojarse de las joyas para que no interfieran con las radiografías.
Bebés y niños:
La preparación que se puede brindar para este examen depende de la edad, experiencias previas y grado de confianza del niño. Para obtener información general sobre cómo preparar a un niño, se recomienda leer los siguientes temas.
Debido a la sedación intravenosa, es posible que la persona no sienta molestia ni tenga recuerdos del examen. Se puede presentar algo de náuseas a medida que se baja la sonda por el esófago. A medida que se coloca el endoscopio, se presentará algo de ensanchamiento del estómago y del duodeno. En ocasiones, puede sentirse el ensanchamiento de los conductos.
El aire utilizado para inflar el estómago y el intestino puede causar algo de distensión o gases. Después del procedimiento, el paciente puede presentar dolor de garganta por tres o cuatro días y algunas personas presentan una reacción adversa al medio de contraste o a los fármacos empleados para relajar el duodeno, que pueden causar síntomas como náuseas, urticaria, sensación urente, visión borrosa y retención urinaria.
El procedimiento se emplea para identificar cualquier anomalía del páncreas o de las vías biliares que pueda causar dolor abdominal, ictericia, fiebre o malabsorción. Estas son, entre otras: